Usa la mano como guía, tazas medidoras o una balanza ligera. Por ejemplo, media taza de granos crudos por persona rinde generoso. Con prácticas repetidas, ajustas a tu hogar y evitas ollas repletas que terminan abandonadas en el fondo del refrigerador.
Elige una base versátil, como legumbres, arroz integral o verduras asadas, y cocina cantidades moderadas. Fracciona en porciones para distintos días, variando salsas y acompañamientos. Así el lote no cansa, se disfruta completo y no acaba desechado por monotonía.